domingo, 2 de febrero de 2014
lunes, 11 de noviembre de 2013
martes, 27 de agosto de 2013
En la puerta del otro lado
Parte de un capitulo de mi primer
libro: “En la puerta del otro lado”
“Él me había salvado, pero a un
precio demasiado alto.
La tensión acumulada me precipitó al
desconsuelo, mi amargo sollozo desvaneció su abstracción.
Como si de un acto ceremonial se tratara, quebró la espada privándola
del honor del brazo del guerrero, de ser blandida en la batalla. Jamás volvería
a ser utilizada, quedó reducida a un mal recuerdo... hecha añicos. Junto a
aquel que había sido ajusticiado.
Sus ojos buscaron los míos. Me tomó
en sus brazos, y su pecho me cobijó.
Su fuerza me rescató del abismo, del
devastador resuello que inexorablemente me habría precipitado a la enajenación.
—Preciosa, estoy aquí. No sufras, jamás volverá a suceder, no volverá a
hacerte daño.
—Abrázame fuerte, Alef,... no me sueltes.
—Te quiero, Alma, siempre me tendrás.
—¡Dios mío! No puedo verlo... no puedo, Alef. Está ahí en el suelo, sin
vida. Su muerte ha sido un precio demasiado alto. No sé si merecía morir.
—Amor mío, cálmate. Estás bajo una fuerte tensión. Deja de mirarle, solo
es un despojo, ya no está entre nosotros. Lo merecía,... merecía morir —su voz
denotaba tranquilidad. Solo era una mera apariencia.
—Necesitaré tiempo para superar esto. —Dije.
—Yo lo haré posible. —Dijo él.
—Alef, ¿qué ocurrirá ahora?... Te condenarán por esto y te apartarán de
mi lado. No quiero pensarlo,... no podré soportar tu ausencia.
—Cierra los ojos y escucha mi corazón —no le importaban las consecuencias,
tan solo le preocupaba una razón: hacerme olvidar. No obstante, no eludiría su
compromiso.
—No huiré, asumiré las consecuencias de lo que he hecho —dijo tras un
largo silencio—. Te llevaré a casa y yo regresaré al templo, debo rendir
cuentas con el padre. Déjame cubrirte, estás a salvo. Alma, mírame... yo te
ayudaré a superarlo —me besó y abandonamos aquel recinto.
Arropada en él, de pronto el silencio se quebró, la tormenta resquebrajó
la pasividad del día, precipitó una torrencial lluvia. Miré al gran azul
(cielo) y... imaginé que el cielo lloraba mis lágrimas.
Marisa Infante J. Derechos de autor
reservados.
miércoles, 14 de agosto de 2013
RESEÑA DE MI LIBRO
RESEÑA DE: RENGLONES DE ARENA.
POR MIGUEL TUR.
WEBMASTER.
Búsqueda de respuestas...
Esa es la desazón de la protagonista femenina de "Renglones de arena", Mar.
¿Por qué ese anhelo de vislumbrar lo que es desconocido para ella?
Interrogantes que sin ni siquiera imaginarlo, ella, ellos, descubrirán de la peor manera posible.
Qué ocurrió en lo más profundo de la gruta que le era imposible explicarse a sí misma, digerirlo...
Sus colegas de estudio y de viaje no quedarán ajenos a las tribulaciones que, en algún momento y orquestadas por el destino o, alguien que ni siquiera existe, determinó que tenía que suceder así.
Una odisea por las arenas del tiempo... Fantástica odisea, misteriosa y una casta desaparecida, pero no olvidada en los océanos del tiempo...
Y hasta aquí puedo contar. No deseo desvelar al lector el misterio que envuelve la trama del libro, desde la primera hasta la última página.
A mí me embaucó. ¿Y a ti, estimado lector?
De la autora, Marisa Infante Jimenez.
Espero lo disfruten, merece la pena sumegirse en esta historia.
Miguel Tur.
POR MIGUEL TUR.
WEBMASTER.
Búsqueda de respuestas...
Esa es la desazón de la protagonista femenina de "Renglones de arena", Mar.
¿Por qué ese anhelo de vislumbrar lo que es desconocido para ella?
Interrogantes que sin ni siquiera imaginarlo, ella, ellos, descubrirán de la peor manera posible.
Qué ocurrió en lo más profundo de la gruta que le era imposible explicarse a sí misma, digerirlo...
Sus colegas de estudio y de viaje no quedarán ajenos a las tribulaciones que, en algún momento y orquestadas por el destino o, alguien que ni siquiera existe, determinó que tenía que suceder así.
Una odisea por las arenas del tiempo... Fantástica odisea, misteriosa y una casta desaparecida, pero no olvidada en los océanos del tiempo...
Y hasta aquí puedo contar. No deseo desvelar al lector el misterio que envuelve la trama del libro, desde la primera hasta la última página.
A mí me embaucó. ¿Y a ti, estimado lector?
De la autora, Marisa Infante Jimenez.
Espero lo disfruten, merece la pena sumegirse en esta historia.
Miguel Tur.
sábado, 18 de mayo de 2013
Silencio
Silencio… ¿Qué es el
silencio?...
Silencio es el vacío
del alma, imperceptibles susurros que naufragan en el abismo de la soledad.
Te llamas silencio
cuando la crueldad se ceba en el llanto de un niño, llanto,… grito ahogado,
mudo ante la pasividad de quien tolera dicha agonía.
Silencio,… cuando
otorgas porque callas ante las barbaridades del egoísmo de quien se cree llevar
la razón.
Silencio,… cuando las
voces del hambre claman justicia.
Silencio cuando el
mundo grita y no es escuchado, como un grito mudo desde el corazón.
Silencio en mi alma…
Silencio eres tú, que
no escuchas cuando mi corazón te extraña.
Sí, silencio eres tú…
Marisa Infante J.
Derechos de autor reservados
miércoles, 15 de mayo de 2013
RENGLONES DE ARENA
Comienzo de la trama de mi libro, Renglones
de arena:
Tiempo presente.
Era una fría tarde de otoño.
Sentada en su
habitación frente al espejo, ella tenía la sensación de que el tiempo se
hubiera detenido. Abstraída en sus pensamientos miraba una foto, y una
sensación no olvidada la aturdía. Recordaba un episodio de su vida. Sensaciones
adormecidas, mitigadas por el trascurrir de los días, del tiempo ya acaecido.
Era una visión fijada en su memoria: acontecimientos que habían hecho de su
vida una lucha constante, de la cual jamás podría desprenderse.
Pasaron por su mente como un negativo, en
blanco y negro.
¿Cómo
hacer para relegar aquellos renglones de su memoria a las profundidades del
olvido? La amnesia no dibujaba frontera que delimitara los pensamientos que
engullían su alma. Las aguas de su memoria añoraban el remanso de paz anhelado,
ahogado en el abismo. Solo deseaba olvidar.
Abandonó su cuaderno de notas, el cual,
guardaba tantos momentos...
Alguien la sacó de su abstracción:
—¿Mar?
—Estoy aquí –musitó ella–. Discúlpame, no
te he oído llegar.
—¿Qué haces medio en penumbra?
Un tenue resplandor se filtraba por la
ventana, provocado por el reflejo de la luna.
—Intento olvidar. Aquel recuerdo a veces se
hace insoportable.
—Mar, mírame. No quiero ver esa tristeza en
tus ojos. Estás conmigo, ahora y siempre. Ven aquí –él la envolvió en el
susurro de su voz.
—Hazme olvidar aquella locura –dijo Mar.
—No permitiré que siga atormentándote. Te
lo prometo.
Las palabras de él la confortaban, y sus
ojos, sus ojos eran una esperanza para ella.
Con la mirada perdida en el espejo, Mar
evocó aquellos días...
Un pasaje de su vida que, se remontaba tres
años atrás...
Marisa Infante J. Derechos de autor reservados.
Marisa Infante J. Derechos de autor reservados.
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